Prof. Hugo Pariona Aliaga — Líder IBECH

31 de mayo de 2026

La escena de Marcos 2:13-17 nos presenta uno de los retratos más conmovedores del ministerio de Jesús. Mientras muchos evitaban a los publicanos y pecadores por considerarlos indignos, Cristo se acercó a ellos con compasión y gracia. El llamado de Leví demuestra que nadie está fuera del alcance del amor de Dios ni excluido de su invitación a seguirle.

La decisión de Jesús de compartir la mesa con personas despreciadas provocó críticas de los líderes religiosos, quienes no comprendían la naturaleza de su misión. Sin embargo, la respuesta del Señor revela una verdad central del evangelio: “No he venido a llamar a justos, sino a pecadores”. Jesús se presenta como el Médico divino que viene a sanar a quienes reconocen su necesidad espiritual.

Este pasaje nos recuerda que la salvación no se basa en méritos humanos, sino en la gracia de Dios. También nos desafía a reflejar la misma misericordia y compasión que Cristo mostró hacia los demás.

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