Prof. Hugo Pariona Aliaga — Líder IBECH
17 de mayo de 2026
La compasión de Jesús ocupa un lugar central en el evangelio de Marcos. En Marcos 1:29-34 contemplamos a Cristo acercándose al dolor humano de manera personal y transformadora. Después de salir de la sinagoga, Jesús entra en la casa de Simón y Andrés, donde encuentra enferma a la suegra de Pedro. El Señor no permanece distante: se acerca, la toma de la mano y la levanta. Más tarde, muchas personas llevan a los enfermos y afligidos hasta Él, y Jesús responde con misericordia y poder.
Este pasaje nos enseña que el corazón de Cristo sigue siendo sensible al sufrimiento humano. Jesús no solo tiene autoridad para sanar físicamente, sino también para restaurar el alma cansada y dar esperanza al quebrantado. En tiempos marcados por el temor, la ansiedad y el dolor, esta palabra nos recuerda que podemos acudir confiadamente al Salvador, quien continúa obrando con amor, gracia y compasión verdadera.





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