Prof. Hugo Pariona Aliaga — Líder IBECH
26 de abril de 2026.
El relato de Marcos 1:12–13 presenta una de las escenas más sobrias y profundas del evangelio: el enfrentamiento directo entre Jesús y Satanás en el desierto. No se trata solo de un episodio histórico, sino de una revelación espiritual sobre la naturaleza del combate que todo creyente enfrenta. Jesús, guiado por el Espíritu Santo, no evita la prueba, sino que es conducido a ella, mostrando que las temporadas de tentación no están fuera del control de Dios.
En medio de la soledad, el peligro y la adversidad, Cristo permanece firme, sin ceder ante el enemigo. Su victoria no radica en la fuerza humana, sino en su perfecta comunión y obediencia al Padre. Este pasaje nos enseña que el combate espiritual es real, pero también que la fidelidad a Dios es el camino hacia la victoria. En Cristo encontramos no solo un ejemplo a seguir, sino la seguridad de que, en Él, podemos resistir y permanecer firmes.





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