Explora nuestra colección de prédicas, donde compartimos mensajes inspiradores basados en la Palabra de Dios. Cada sermón está diseñado para nutrir tu fe, ofrecer guía espiritual y fortalecer tu relación con Cristo. Descubre enseñanzas profundas y aplicables a tu vida diaria. ¡Deja que la Palabra transforme tu corazón!

  • Basada en Proverbios 3, esta prédica nos invita a confiar plenamente en Dios y abrazar la sabiduría que Él ofrece. Al rendir nuestro entendimiento, recibimos guía segura, bendiciones duraderas y paz interior. Un mensaje para vivir con fe firme, decisiones acertadas y un corazón alineado a la voluntad divina.

  • Proverbios 1:20-33 nos recuerda que Dios habla con sabiduría en las calles, pero muchos lo ignoran. Esta reflexión nos invita a abrir el corazón, escuchar Su voz y recibir el fruto de esa decisión: paz, dirección y seguridad, aun en tiempos difíciles. Escuchar a Dios transforma vidas.

  • El Salmo 150 nos invita a alabar a Dios en todo lugar y con todo ser. Cada instrumento y cada aliento deben rendirle gloria. La alabanza no es solo liturgia, sino una actitud constante de reconocimiento a su grandeza. ¡Todo lo que respira alabe al Señor! ¡Aleluya!

  • La ciencia revela maravillas del cuerpo humano. El Salmo 139 nos muestra una verdad más profunda: fuimos formados con propósito por Dios. Desde el vientre, Él nos vio, nos diseñó y nos amó. Cada célula refleja su arte. No somos casualidad: somos creación admirable, conocidos y acompañados por el Creador.

  • En tiempos de angustia, el Salmo 121 nos recuerda que nuestro socorro no proviene de los hombres, sino del Señor, Creador del cielo y la tierra. Él no duerme ni se fatiga; guarda nuestra vida y dirige nuestros pasos. Confiemos plenamente en su protección constante y su ayuda oportuna.

  • Basada en el Salmo 116, esta prédica resalta cómo Dios nos trata con ternura y compasión. Él escucha nuestro clamor, se inclina a nuestro dolor y nos libra con amor. Aun en la angustia, su bondad nos sostiene. Vivamos agradecidos, confiando en Aquel que cuida nuestras almas con delicadeza.

  • El Salmo 103 nos revela la grandeza de la misericordia y el perdón de Dios. Él no nos trata según nuestros pecados, sino que, como un Padre compasivo, borra nuestras faltas. Esta prédica nos invita a adorarle con gratitud, recordando que Su amor es eterno y Su perdón transforma vidas.

  • Basada en el Salmo 92, esta prédica exalta la bondad del Padre Celestial, digno de alabanza cada día. Su fidelidad nos sostiene por la mañana y su amor nos acompaña de noche. Aun en la vejez, florecemos en Su casa. ¡Qué bueno es confiar y descansar en nuestro Dios eterno!

  • El Salmo 91 nos invita a habitar en la presencia de Dios, donde hallamos refugio, paz y protección. Morar bajo la sombra del Omnipotente es vivir confiados, sabiendo que Él nos guarda del mal. Esta prédica nos llama a permanecer cerca de Dios, nuestro amparo seguro en todo tiempo.

  • Basada en el Salmo 71, esta prédica nos anima a confiar en Dios en toda etapa de la vida. Aun en la debilidad y aflicción, el salmista proclama fe y esperanza. Nos recuerda que Dios, nuestra roca eterna, es fiel para sostenernos y no nos abandona jamás.

  • Basada en el Salmo 67, esta prédica nos llama a orar por la bendición de las naciones, anhelando que Dios derrame gracia, justicia y salvación sobre todos los pueblos. Destaca la alabanza universal y el propósito misionero: que el mundo conozca a Dios y le glorifique con gratitud y gozo.

  • En el desierto del alma, donde todo parece seco y solitario, el Salmo 63 nos enseña a buscar a Dios con pasión. David, en tierra árida, halló en Dios su mayor anhelo. Allí, lejos de todo, descubrió que solo Su amor sacia y fortalece. ¡Dios se encuentra en el desierto!