Prof. Hugo Pariona Aliaga
14 de septiembre de 2025
En Proverbios 12 encontramos un retrato claro de dos estilos de vida: el del sabio y el del necio. El sabio se distingue por su disposición a recibir corrección, pues reconoce que la disciplina es un medio para crecer en entendimiento y carácter. Además, su hablar está marcado por la verdad y la prudencia, edificando a quienes lo escuchan y cultivando relaciones basadas en la confianza. Su andar en rectitud refleja un corazón que busca agradar a Dios, y esa integridad lo sostiene en medio de las pruebas.
En contraste, el necio rechaza la instrucción, porque cree que no necesita consejo ni guía. Su boca se convierte en fuente de problemas, pues habla sin pensar y sin medir consecuencias. La necedad no solo lo destruye a él, sino también a quienes lo rodean. El mensaje es claro: abrazar la sabiduría es escoger vida, honra y bendición.






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