Prof. Hugo Pariona Aliaga – Líder IBECH
17 de agosto de 2025
Vivimos en una época que parece correr a una velocidad impresionante. Las agendas están llenas, los calendarios apretados, y las personas dicen: “No tengo tiempo para nada”. Sin embargo, paradójicamente, cuando se trata de las cosas espirituales —orar, leer la Biblia, evangelizar, servir— parece que hay un letargo, una lentitud, una pereza que nos invade.
El libro de Proverbios es un compendio de sabiduría práctica inspirada por Dios para nuestra vida diaria. No es solo un manual para “vivir mejor”, sino un llamado a vivir conforme al carácter de Dios. En Proverbios 6:1-19, encontramos tres grandes advertencias que siguen siendo tan actuales como el día en que fueron escritas:
- Evita las trampas de los compromisos imprudentes.
- Aprende de la diligencia de la hormiga.
- Aléjate del engaño y de todo lo que Dios aborrece.
Este pasaje es como una alarma que suena para despertar al creyente de dos peligros mortales para la vida espiritual: la pereza y la mentira. La pereza nos lleva a descuidar lo importante; la mentira nos destruye por dentro y por fuera. Ambas son opuestas al carácter de Cristo.
Un joven creyente consiguió trabajo en una empresa grande. Durante la entrevista, prometió al jefe que sería puntual, trabajador y honesto. El primer mes fue ejemplar: llegaba temprano, cumplía con sus tareas y era amable con todos. Pero poco a poco comenzó a llegar tarde, a pedir permisos sin razón, a posponer sus labores y a inventar excusas. Un día, el jefe lo llamó y le dijo: “Te contraté por lo que prometiste, pero te despido por lo que practicas”.
La historia es clara: no basta con hacer promesas; Dios nos llama a vivir con diligencia y verdad cada día. No se trata solo de comenzar bien, sino de perseverar en integridad hasta el final.
I. Cuidado con las trampas financieras imprudentes (Proverbios 6:1-5)
“Hijo mío, si salieres fiador por tu amigo, si has empeñado tu palabra a un extraño, te has enlazado con las palabras de tu boca, y has quedado preso en los dichos de tus labios. Haz esto ahora, hijo mío, y líbrate; ya que has caído en manos de tu prójimo, ve, humíllate, y asegúrate de tu amigo. No des sueño a tus ojos, ni a tus párpados dormecimiento; escápate como gacela de la mano del cazador, y como ave de la mano del que arma lazos.” (RVR1960)
En la cultura hebrea, ser fiador significaba asumir la deuda o compromiso de otra persona. Esto podía traer graves consecuencias si la otra persona no cumplía, porque el fiador quedaba legalmente obligado a pagar. Salomón advierte: si has hecho eso de manera apresurada, ¡líbrate cuanto antes!
El texto compara esta situación con estar atrapado en un lazo o en manos de un cazador. El mensaje es urgente: no postergues tu liberación.
Hoy, esta advertencia no solo aplica a lo financiero, sino también a compromisos y promesas que hacemos sin orar ni pensar. Puede ser aceptar un liderazgo sin estar preparado espiritualmente, involucrarnos en sociedades comerciales dudosas o dar nuestra palabra sin la seguridad de cumplirla. Jesús dijo:
“Pero sea vuestro hablar: Sí, sí; no, no; porque lo que es más de esto, de mal procede.” (Mateo 5:37)
El Comentario Bíblico Moody señala que este pasaje enseña prudencia y responsabilidad. Dios no prohíbe ayudar al prójimo, pero sí nos llama a actuar con sabiduría y sin poner en riesgo la estabilidad de nuestra familia o nuestro testimonio.
En Josué 9, los gabaonitas engañaron a Israel para que hiciera un pacto con ellos. Israel no consultó a Jehová antes de comprometerse (Josué 9:14) y quedó atado a una alianza que más tarde trajo problemas. Esto nos recuerda la importancia de buscar la dirección de Dios antes de comprometernos.
Aplicación práctica:
- No te comprometas en lo que no podrás cumplir.
- No firmes nada sin leerlo y entenderlo.
- Antes de decir “sí”, pregúntate: ¿Esto honra a Dios? ¿Es prudente? ¿Es necesario?
- Recuerda: la integridad incluye cumplir lo que decimos, pero también evitar decir lo que no podemos cumplir.
II. La diligencia como marca del hijo de Dios (Proverbios 6:6-11)
“Ve a la hormiga, oh perezoso, mira sus caminos, y sé sabio; la cual no teniendo capitán, ni gobernador, ni señor, prepara en el verano su comida, y recoge en el tiempo de la siega su mantenimiento. Perezoso, ¿hasta cuándo has de dormir? ¿Cuándo te levantarás de tu sueño? Un poco de sueño, un poco de dormitar, y cruzar por un poco las manos para reposo; así vendrá tu necesidad como caminante, y tu pobreza como hombre armado.” (RVR1960)
Dios nos manda a “ir a la escuela de la hormiga”. Estos pequeños insectos no tienen un jefe que les diga qué hacer, pero trabajan con constancia, previsión y disciplina. Guardan provisiones en verano porque saben que el invierno llegará.
El perezoso, en cambio, siempre posterga: “Un poco más de sueño…”. Esa actitud lleva a la pobreza material y espiritual.
Matthew Henry comenta que la hormiga nos enseña a ser previsores y activos. En la vida cristiana, la diligencia significa trabajar en nuestra relación con Dios cada día, porque llegará el momento de prueba y tentación, y necesitaremos estar fuertes.
Nehemías reconstruyó los muros de Jerusalén en 52 días porque trabajó con enfoque y determinación, sin dejarse distraer por las amenazas (Nehemías 6:3).
Aplicación espiritual:
- Un cristiano diligente ora sin que lo obliguen.
- Lee la Palabra no por obligación, sino por amor a Dios.
- Sirve en la iglesia sin esperar reconocimiento.
- Aprovecha cada día para hacer el bien (Gálatas 6:10).
La pereza espiritual es igual o peor que la pereza física. Un creyente que no ora, no lee la Biblia y no sirve, se debilita y fácilmente cae en tentación.
III. El engaño y la corrupción moral destruyen la vida (Proverbios 6:12-15)
“El hombre malo, el hombre depravado, es el que anda en perversidad de boca; que guiña los ojos, que habla con los pies, que hace señas con los dedos. Perversidades hay en su corazón; anda pensando el mal en todo tiempo; siembra las discordias. Por tanto, su calamidad vendrá de repente; súbitamente será quebrantado, y no habrá remedio.” (RVR1960)
Aquí se describe a una persona cuyo corazón está lleno de engaño. No solo miente con palabras, sino que usa gestos y actitudes para manipular. Su objetivo es sembrar división. El fin de esta persona es la ruina repentina.
El Comentario de Matthew Henry advierte que el engaño no es solo decir mentiras, sino manipular, distorsionar y actuar con doble intención. Dios aborrece esto porque Él es verdad.
Ananías y Safira (Hechos 5:1-11) quisieron aparentar una generosidad que no tenían. Mintieron al Espíritu Santo y fueron juzgados severamente.
Aplicación práctica:
• La mentira destruye la confianza.
• Un cristiano que engaña a otros está representando mal a Cristo.
• La integridad no es opcional: es parte del fruto del Espíritu (Efesios 4:25).
IV. Las cosas que Dios aborrece (Proverbios 6:16-19)
“Seis cosas aborrece Jehová, y aun siete abomina su alma:Los ojos altivos, la lengua mentirosa,las manos derramadoras de sangre inocente, el corazón que maquina pensamientos inicuos, los pies presurosos para correr al mal, el testigo falso que habla mentiras, y el que siembra discordia entre hermanos.” (RVR1960)
Este pasaje presenta una lista que revela el carácter de Dios: Él odia el orgullo, la mentira, la violencia, la maldad, la injusticia y la división. Cada uno de estos pecados es destructivo para la comunidad y para la vida personal.
El Comentario Bíblico MacArthur observa que la lista comienza con el orgullo porque es la raíz de todos los demás pecados, y termina con sembrar discordia porque es uno de los pecados más destructivos en el pueblo de Dios.
Aplicación espiritual:
• Examina tu corazón: ¿hay orgullo, mentira o rencor?
• Busca cultivar lo contrario: humildad, verdad, paz.
• Recuerda que Dios bendice a los pacificadores (Mateo 5:9).
La iglesia primitiva crecía en unidad porque vivía en sinceridad (Hechos 2:46-47). Pero cuando apareció la mentira, como en el caso de Ananías y Safira, Dios intervino con juicio.
V. Conclusión
Proverbios 6:1-19 es un llamado urgente de Dios para nosotros hoy. Él nos dice:
- Sé prudente en tus compromisos.
- Sé diligente en tu vida y servicio.
- Sé íntegro, evitando toda mentira y engaño.
- Evita lo que Él aborrece y ama lo que Él ama.
La pereza y la mentira son trampas que el enemigo usa para detener nuestro crecimiento espiritual y destruir nuestro testimonio. Hoy Dios nos invita a examinarnos, arrepentirnos y vivir para Su gloria. Recordemos Colosenses 3:23: “Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres.” (RVR1960)






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