Prof. Hugo Pariona Aliaga – Líder IBECH

20 de julio de 2025

El Salmo 150 nos convoca a una alabanza universal: “¡Alabad a Dios en su santuario; alabadle en la magnificencia de su firmamento!”. No hay lugar donde Dios no merezca gloria: en el templo, en lo secreto del hogar, en el bullicio de la ciudad o en lo alto de los cielos. Todo instrumento, todo ser que respira, está llamado a exaltar al Señor. Alabar a Dios no es solo un acto litúrgico, es una actitud permanente, un reconocimiento de su grandeza en cada rincón del universo. Donde haya vida, debe haber alabanza. ¡Aleluya!

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