Prof. Hugo Pariona Aliaga – Líder IBECH

17 de noviembre de 2024

Ser hijos de Dios es un privilegio indescriptible y un llamado divino que transforma nuestra existencia. Según 1 Juan, nuestra identidad como hijos de Dios no solo nos otorga una posición especial, sino que también nos desafía a vivir en santidad, reflejando el carácter de nuestro Padre celestial. Esta identidad nos invita a amar profundamente, como Él nos amó primero, y a permitir que su gracia nos transforme día a día. Además, vivimos con la esperanza gloriosa de que, en el tiempo señalado, seremos semejantes a Él, contemplando su gloria y compartiendo una comunión plena con nuestro Creador eterno.

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