Dr. Joel B. Vílchez Gutiérrez – Pastor IBECH
10 de marzo de 2024
En un mundo que a menudo desafía nuestras convicciones y nos insta a callar nuestra fe, es crucial recordar la llamada que hemos recibido como discípulos de Jesús. Una vez que te hayas convertido en un seguidor de Cristo, una de las cosas más naturales que puedes hacer es hablarle a la gente de lo que Cristo ha hecho por ti. Las personas a quienes Cristo había rescatado y ayudado comenzaron a correr la voz, la Buena Nueva, a los demás que había ayuda para ellos, también. Si ya eres cristiano, es muy probable que tú recibiste a Cristo porque alguien que te testificó de Él.
I. Dios nos da valentía para testificar de Él
Lectura Bíblica: 2º Timoteo 1:7
El Espíritu Santo capacita a los creyentes para testificar con valentía. Pablo menciona tres características del líder cristiano efectivo: poder, amor y dominio propio. Estas están a nuestra disposición porque el Espíritu Santo vive en nosotros. Sigue la guía del Espíritu Santo cada día y tu vida mostrará más efectivamente estas características. El poder del Espíritu Santo puede ayudarnos a vencer nuestro temor de lo que alguien pueda decir o hacernos, y así continuar haciendo la obra de Dios.
II. Dios nos llama a no avergonzarnos al testificar de Él
Lectura Bíblica: 2º Timoteo 1:8-11
No tengas vergüenza de predicar el evangelio a tus familiares, amigos, compañeros de estudio o trabajo. No pienses en el “qué dirán”. En el tiempo de Pablo había mucha persecución, Timoteo pudo haber sentido temor de continuar predicando el evangelio. Aunque en nuestra época actual no haya persecución, puede sernos difícil compartir nuestra fe en Cristo. Afortunadamente nosotros, como Pablo y Timoteo, podemos contar con que el Espíritu Santo nos dará valor. No se avergüence de testificar.
III. Guardemos esperanza al testificar de Él
Lectura Bíblica: 2º Timoteo 1:12-14
La frase «para guardar mi depósito» tiene tres interpretaciones principales: Pablo sabía que Dios protegería las almas de aquellos que se habían convertido por medio de su predicación; Pablo confió en que Dios guardaría su alma hasta la segunda venida de Cristo, y Pablo confiaba en que, aun cuando él estaba preso y enfrentaba la muerte, Dios llevaría adelante el ministerio del evangelio por medio de otros como Timoteo. En ocasiones será difícil testificar de Cristo, pero guardemos nuestra esperanza en el Señor.






Deja un comentario