Dr. Joel B. Vílchez Gutiérrez – Pastor IBECH
25 de febrero de 2024
El abandono de la moral y la apostasía han caracterizado todo el periodo de la iglesia, desde el pentecostés hasta nuestros días. Así que, la presencia de la apostasía por sí misma no es indicación del final de la era de la iglesia, pero el aumento de ella sí lo es. La apostasía existió en el pasado, existe en el presente, y también existirá en el futuro, y esta apostasía llegará a su clímax, su punto más alto, en el reinado religioso del anticristo durante el período de la Tribulación. La apostasía en el sentido bíblico es apartase de la fe en Jesucristo y de la sana doctrina para seguir nuevas enseñanzas distintas a la Eterna Palabra de Dios. Ante este problema, los creyentes estamos llamados a enfrentar la falsa doctrina y estar firmes en la fe basada en la sana doctrina.
I. Advertencia sobre las falsas doctrinas
Lectura Bíblica: 1° Timoteo 4:1-3
Sabemos que el cristianismo ha tenido tendencias apóstatas a lo largo de la historia. Pero Pablo habla de un cambio particularmente significativo de la sana doctrina en los tiempos finales. Esta apostasía será el punto más alto de todas las tendencias anteriores apóstatas y será de alcance mundial. Cada vez que nos acerquemos a la aparición del anticristo, se vendrá el tiempo cuando no se va a tolerar ni soportar la sana doctrina, la gente va a asistir a la iglesia solo para oír lo que le conviene, es decir, lo que atrae a sus deseos, y la gente se va a desviar de la verdad y se volverán a los mitos y fábulas.
Los que apostatan son aquellos que en un tiempo han profesado mantener la fe, pero después se han apartado de ella. No puede haber una apostasía en el paganismo porque ellos nunca han profesado la fe. Ellos nunca han profesado confiar en Cristo como su Salvador. Nunca han oído hablar de Él y por ello no puede existir la apostasía entre ellos. La apostasía surge dentro de la iglesia organizada, entre aquellos que profesan la fe y después se apartan de ella.
II. Defendamos la sana doctrina
Lectura Bíblica: 1° Timoteo 4:4-6
Debemos estar firmes contra todas las mentiras de este sistema apostata, defender a nuestras familias con la Palabra de Dios la cual es nuestra arma contra todas estas perversiones demoníacas. Hoy día muchos falsos maestros, siguen enseñando estas falsas doctrinas arrastrando para sí a muchos cristianos nominales. Por tanto, el llamado de Dios para nosotros es tener cuidado de no llegar a ser un apóstata.
La fidelidad a la sana doctrina no solo implica una comprensión intelectual, sino también una aplicación práctica en la vida diaria, manteniendo una actitud de gratitud hacia Dios por sus dones y discerniendo sabiamente entre la verdad y la falsedad. En un mundo lleno de ideologías cambiantes, este llamado a permanecer firme en la sana doctrina sigue siendo relevante y vital para la vida cristiana.






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